martes, 10 de noviembre de 2015

Una americana viviendo la vida surrealista.

Lee Miller luce una apariencia de estrella de cine, la elegancia de la época de oro en las fotografías blanco y negro, con un hermoso cabello rubio y labios rojos. Pero no era una actriz, ella fue una importante modelo de Vogue. ¿Qué hace una modelo exponiendo en el Museo de Arte Moderno?



Tenía leve idea de quién era y me emocionó cuando vi el anuncio en el museo, de esto hace tiempo porque la exposición ya tiene un par de meses mostrándose. Este iba a ser el primer tema.

Amo el surrealismo, es mi movimiento (corriente, tipo, rama, época, como le quieran llamar) favorito dentro del arte. Es un mundo aparte, crudo e irreal formado de imágenes y figuras sin sentido que fuerzan a la imaginación a darle un sentido a lo que estás viendo. ¿En qué momento la modelo de Vogue se convirtió en fotógrafa surrealista? Esto me despertó gran curiosidad, además de que me fascina la fotografía.

Para empezar, el lugar es ideal para estas muestras. El museo tiende a pintar las salas de colores oscuros con una iluminación lastimosa que crea un ambiente lúgubre, sobrio y misterioso. He de confesar que jamás leo los textos, solo de muestras del tema que amo, pero generalmente salto todo y voy directo a las obras. Está mal, porque pierde sentido lo que estás viendo. En este caso, leí hasta la última palabra, no podía dejar de absorber información de la vida de Lee Miller y el proceso por el que fue pasando para convertirse en la gran artista surrealista.

Originaria del estado de Nueva York, rodeada de hermanos y siendo la más machita de ellos. Un desmadre rebelde, eso resumía la primera parte. La niña problema que no brillaría en sociedad. Los padres la enviaron a París, qué mejor ciudad para que la niña problema y rara se convirtiera en una damita de bien. La mandaron con guaruras y a ella le valió y se fue por su lado para vivir la vida loca de la ciudad, con una leve pensión de papá.

Hubo un momento clave, cuando regresó a NY y la descubrieron. Como pasa mágicamente con todas las modelos del mundo. Fue cuando se convirtió en la favorita de las portadas de Vogue. Por este trabajo conoció a Man Ray, famoso fotógrafo surrealista, pero el hombre vivía en París, porque uno no puede ser surrealista en los años 20 y no vivir en Europa.
Lee Miller regresó a esa ciudad, ya era una modelo reconocida y de alta categoría pero al parecer el amor fue más grande (aww). Se fue a perseguir al hombre. Fue una gran influencia para lo que iniciaría, es lo que muestra la primera parte de la exposición. La fotografía se ve básica, sin gran tema pero con algunos puntos surrealistas, hay una foto de unas ratas con sus colitas colgando, bastante coqueta. ¿Cuál es el tema? Ni idea, eso es lo surreal, creo. Durante su estancia convivió con la artisteada del momento, muchos que serían sus amigos por bastantes años.

Pero a Miller y a Ray se les acabó el amor y ella regreso a NY en la peor época económica, y con ayuda de algunos abrió su estudio, más enfocado a la moda y a la publicidad. Siguió con el lado artístico y llego a exponer en importantes galerías de la ciudad. En esta etapa su foto ya se puede ver más única, logró varios efectos interesantes que le daban a la imagen algo diferente, a pesar de que varios son retratos o fachadas, sin embargo no se ven comunes.

Pero no se quedó ahí, conoció a otro hombre -lleven la cuenta- con el que se casó y se fue a Egipto, dejando todo menos la fotografía, que ya era como hobbie porque no había necesidad de trabajar. Hasta que se acabó el amor de nuevo y conoció a otro hombre con el que se mudó a Gran Bretaña.
En esa estancia, estuvo durante un tiempo con Leonora Carrington, gran amiga que si no fuera por la distancia que surgiría después, hubieran sido besties. En ese entonces, Carrington vivía su tórrido romance con Max Ernst, mayor que ella pero al parecer no importaba. Las fotos muestran a una relajada artista en el verano, enamorada y viviendo apasionadamente. Lee plasmó esos momentos y su fotografía se ve mucho mejor, se nota la evolución pero aún faltaba más.

La vida la llevó por muchos lugares pero la guerra la marcó y se convirtió en corresponsal de guerra para Vogue. Aunque en la mente esos dos conceptos son difíciles de mezclar por el concepto actual de la revista, en aquel entonces las notas de la guerra y las fotografías de Lee Miller eran el principal atractivo. Son imágenes muy fuertes, se ve la muerte, la destrucción y la maldad que rodeó todo. Hay una donde están apilados muchos huesos humanos, recuerdo que me quedé varios minutos viendo la imagen, tan real y tan fantástica al mismo tiempo. La misma mujer, una modelo hermosa que se mostró en la primera sesión, era la misma que vio todo eso, la que supo dónde enfocar. Es la mejor parte de la exposición.

Al final, regresa al surrealismo y son fotos maravillosas, pero ya con ese lado oscuro que atrapó durante años en esos viajes como corresponsal. La curaduría (selección de fotos) es muy buena, por suerte, conozco al británico que la realizó quien es un fanático del tema. Y qué decir de la museografía (el acomodo de las fotos), es perfecta, es un recorrido por la vida de esta hermosa mujer, las fotos son un retrato de su biografía.

Por suerte la exposición estará hasta febrero de 2016, raro ya que las muestras usualmente duran tres meses, chance sea resultado de los recortes de presupuesto para museos. Así que hay tiepo de sobra para ir, hay varias muestras al mismo tiempo y vale la pena un recorrido en domingo por ese lugar. 



martes, 27 de octubre de 2015

Hello... I'm Flowers.

Here I go again on my own... *suena Whitesnake*. Después de pensarlo mucho y de tener miles de borradores decidí que ya era hora, que ya tengo 31 años y que me estoy quedando sin vida para contar en aquel blog olvidado que llegó en la era de cuando los blogs ya no estaban de moda. ¿Estuvieron de moda? Al parecer sí y yo no me enteré porque seguro era pobre y no tenía internet.

¿Qué tiene de diferente este del otro? Así como el amor, nada. Este es más nuevo y escribo igual o peor. Pero tendré un tema, algo que seguro no les interesará tanto como mi vida pero juro que trataré de que sea divertido, fácil y entendible. ARRRTE.

Trabajo en ello y quiero compartirlo, no hay más explicación para esto que voy a hacer. He tenido miles de pláticas idiotas del tema con mis amigos (los que saben), he visitado muchas exposiciones, muchas galerías, muchos museos; y les he mostrado mis conteos del fascinante mundo del arte moderno en MACO. Sé que son fans esos que me siguen en Twitter (aunque lo niguen) y ahora, para la próxima lo publicaré aquí. Entenderán el por qué de un teclado viejo... (?)

Tenía en mente un tema hermoso y fascinante para esta primera publicación, pero la cagué al no ir a esa exposición (que prometo será el próximo tema) y en lugar de desempolvar los miles de escritos que tengo de exposiciones pasadas, surgió algo en la semana que me dio para redactar esta vez.

El viernes me invitaron a visitar un espacio, relativamente nuevo, por nuevo entendamos que tiene un par de años. No es una galería, es un espacio para exponer porque ni sé si puedes visitarla en algún horario que no sea de opening (inauguración de expo), pero hay que llamarla galería.



El lugar lo visite hace tiempo para una exposición de penes, literal. No recuerdo el artista pero era dibujos en técnica mixta -cuando mezclas varios elementos o pinturas- que presentaban eso, penes. Hombres desnudos. Yo dije "ayquépincheartisticoylibreexpresión" o algo así, pero circulando por el espacio, que por cierto es muy pequeño pero bastante cómodo, me fui dando cuenta de algo, solo había un tipo de personas. Todos hombres, casi todos guapos, casi todos... No, todos eran gays. Nada incómodo, al contrario, muy agradable.

He asistido a varios eventos y cada día se superan. Artspace tiene una explicación como de tuitero filósofo defensor de los derechos de todo mundo pero para mí, es un simple espacio gay. No, no estoy siendo heteronormadagoeeeewwelgay, insisto, el lugar es muy divertido y las propuestas que ha presentado son muy interesantes, incluyendo la de los penes.

En esta ocasión, había flores. FLORES EVERYWHERE. La exposición que está actualmente se titula Florilegia de Nerea de Diego, por supuesto, ni idea de quién era. Te reciben con un video de esos que nadie nunca entiende, pero el tipo que me dio el texto de sala me indicó que tenía que verlo para entender la exposición. ¿Qué hay que entender en una exposición de cosas florales?
En fin, leí la hoja que empieza con un fragmento de algún poema de García Lorca, lo cuál me emocionó porque amo al tipo. Pero lo demás estaba mal escrito -peor que este blog- y entendí poco. En simples palabras, el tema era la muerte y la ofrendas hechas con flores, lo cuál me gustó y seguro tiene una explicación más profunda y artística que no escribiré porque flojera.

La exposición tiene tres componentes básicos: flores (duh!), cementerios y... ¿Manualidades? En realidad, en este mundo lo llaman "arte objeto". Había unos platos con unas flores en taza bastante coquetos, alrededor tenían algo bordado. A mi abuela le hubieran encantado.
Las imágenes son bastante bonitas y en otros elementos en que las colocó se veían bastante bien, que para el precio se me hacía que uno puede recortarlo de cualquier revista y pegarlo en un plato con una tira de "comosellamelobordado" por menos de 100 pesos. Pero no hay que menospreciar el trabajo del artista, es muy común el "yo puedo hacerlo" pero al final ni lo haces o ni puedes.



Las fotos estaban padres, las flores en las tumbas no de la forma que conocemos, sino encima, esparcidas como si hubieran caído del cielo. Otras tomas de espacios que me recordaron las callecitas en Europa, donde las casas tienen macetas en las ventanas, muy de película. Más fotos de algún cementerio perdido en la ciudad, tomas frías y nubladas que inspiran mucha tristeza, nunca vi las flores.

Lo que más me gustó y supongo que tenía que ver más con el tema, fueron unos trabajos en acuarela, blanco y negro que parecían copias. Varios adornos florales en negro, nada de color, nada de alegría, solo una mancha oscura en el fondo blanco. Yo creo que esas imágenes eran lo que más capturaba el tema que la artista quiso dar a entender, no negaré que me recordo uno que otro funeral.



Como les explicaba, el espacio es pequeño y solo está compuesto de un salón grande y otro pequeñito, en la parte principal, porque afuera pasando el patio hay otro saloncito donde se puede exponer más.

¿Qué es lo divertido y diferente de este lugar? Al salir al patio te das cuenta, escuchas el punchispunchis del DJ. Así es, hay un DJ y muchas luces. Barras y barras llenas de bowls (en este caso más artístico el asunto, bules) llenos de dulces, papitas, cacahuates, gomitas, churritos, etc. Esa es la felicidad, la diversión. De bebida, cervezas y mezcal, este está mezclado con algún tipo de agua. Yo lo imagino como agua de limón con chia y mezcal. Eso es lo que toman ahora, eso es lo de moda gooeee.

El patio es tan pequeño como el espacio en general, casi imposible no tocar a la gente, casi imposible no encontrarte a alguien. ¿Se han dado cuenta que los gays son reteamables y sociables? Eso es lo cómodo del lugar, eso es lo divertido. Hay de todo, entre ese público te encontrarás al hippie y al artista, no forzosamente del mismo genero que abunda, pero que igualmente se divierte mientres bebe y come gomitas.

¡GOMITAS!

Si alguna vez tienen oportunidad de visitar el lugar seguro se divierten, o al menos beben y se llenan de dulces.Ubicada en la calle de Campeche algo, perdida en la colonia Hipódromo, visiten el link para conocerlos. Tienen exposiciones bastante seguido, algo que criticaba pero al parecer les funciona bastante bien. Ya se ha colocado dentro del gusto de la gente que lo frecuenta, por lo que está funcionando ya que el arte se lleva muy bien con los jotiOHQUELA, la comunidad LGBTTTI... ¿Alguien sabe qué diablos significa tanta letra?
 
Y al final, sigo hablando de mi vida... Les dije, es lo mismo, nada cambia. Sólo le puse flores con pegamento y un poco de acuarela.